viernes, 12 de febrero de 2021

Si no te gusta tu país, hay otros. Vete.

Acabo de leer la lista de países en función de su Índice de Democracia (en inglés, Democracy Index), clasificación hecha por la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU por sus siglas en inglés), a través de la cual se pretende determinar el rango de democracia en 167 países, de los cuales 166 son estados soberanos y 165 son
estados miembros de las Naciones Unidas.
Debe saber, Sr. Iglesias, pues usted es muy listo y muy leído, que los cinco primeros son: Noruega, Islandia, Suecia, Nueva Zelanda y Finlandia, de los cuales cuatro son monarquías parlamentarias, régimen político que usted odia, critica y que curiosamente es el existente en, España, su país, en donde es Vicepresidente del Gobierno y del que cobra generosamente.


Pablo Iglesias.
España, en este Rankin, está colocada la número 19, nada que ver donde se sitúan sus países estrellas y a los que usted desea llevar al nuestro. Bolivia, en el puesto 83, Venezuela, su ojito derecho, en el 134 (desde que mi señora se enteró que allí las mujeres deben confeccionarse sus paños higiénicos, lo considera un país al que no desea ir, por muy democrático que a usted le parezca –cosa lógica pues de él también cobró y tal vez siga haciéndolo-), Rusia, a quien defiende por su talante democrático a capa y espada, está en el 144 y Corea del Norte la utopía de sus sueños de libertad, en el 167 (el último).
Ante estas realidades, usted se dedica a, primero a denigrar la monarquía parlamentaria de nuestro País y más tarde, para meter un dedo en el ojo de su compañera del Consejo de Ministros, que lleva la Cartera de Exteriores, por criticar a su entrañable Rusia por su perfecto régimen democrático.
Se cree, de verdad, todo lo que últimamente dice o el sueño y el alcohol han nublado su mente y no hace más que a decir tontería tras tontería.
Si no le gusta España, tome las maletas a su santa concubina y a la familia y váyase a Venezuela, a Rusia o a Corea del Norte, cualquiera de estos muy democráticos países le abrirá sus puertas gustosamente y en ellos vivirá feliz alabando su libertada, la de sus ciudadanos y viendo lo vacías de presos políticos que están sus cárceles y lo caliente que se vive en los Gulag del norte con su nieve y su frio siberianos. Seguro que eso es lo que añora y desea.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Mitines si, exámenes presenciales no.

«¿Cómo se puede ir a un mitin y no a un examen presencial?»
Manuel Castells, Ministro de Universidades confinado en Cataluña, dice que no rectifica y pide ahora a las universidades que se examine online y escuchen a los alumnos para evitar más contagios de Covid, sobre mítines, manifestaciones, colas para votar y futbol con público, de eso no dice nada.

Manuel Castells
Hay tensión, mucha tensión, en la universidad. Las relaciones están dañadas entre los rectores y el ministro; y entre los estudiantes y los rectores por el conflicto de los exámenes presenciales que ahora los alumnos demandan que sean online. Los rectores lamentan «hechos puntuales» de aglomeraciones al comienzo de algunas pruebas y no han ocultado su malestar con los mensajes «populistas» del ministro de Universidades, al despachar el conflicto con un tuit defendiendo ahora los exámenes online, cuando siempre se ha apostado por la presencialidad.
Las últimas declaraciones del ministro tampoco han ayudado a reconducir la situación. «No voy a rectificar, no se puede ser indiferente al clamor de los estudiantes ante la agravación de la pandemia dice esto, pero en su autonomía hay elecciones presenciales en el club del futbol del Barcelona y para le elección del nuevo gobierno autonómico.
Los rectores se quejan de haber estado actividades presenciales durante todo el año y no llegan a entender “¿Cómo se puede dejar ir a un mitin ahora que llegan las elecciones catalanas o incluso a votar y poner pegas a un examen presencial?”, «No hay ninguna universidad seria que no haga pruebas presenciales incluso las que tienen enseñanza virtual».

Pero el enfado de los estudiantes con los exámenes presenciales es mayúsculo. «Ya sea por incapacidad de las universidades o por una falta de voluntad para adaptar la educación a la nueva era digital, se está obligando a los estudiantes a asumir unas exigencias desmedidas», han asegurado en un comunicado conjunto el Consejo de Estudiantes de Universitarios del Estado (Ceune) y la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (Creup).
Es más, creen que «la falta de iniciativa de la Universidad para adaptar las pruebas de evaluación a un modelo telemático y de calidad no puede repercutir en la salud pública». De momento, hoy hay convocada una concentración de alumnos frente al rectorado de la Universidad Autónoma de Madrid porque «queremos decidir una evaluación segura», dicen los estudiantes.
En el fondo lo único claro es que ni antes la ministra de Educación ni ahora el de Universidades tiene ni más ligera idea de cómo afrontar el problema que tienen entre manos. Puede que la pandemia sea un hándicap difícil de superar, pero la actuación, nefasta, de ambos ministros, no hace más que a abocar a que nuestra juventud sea cada día que pasa más ignorante, y nuestros universitarios peor formados,

lunes, 8 de febrero de 2021

Sra. Ministra, cree trabajo, no lo destruya

Acabo de enterarme que, en Asturias, solo en esta Comunidad, desde su llegada al Ministerio, se han perdido 3.660 empresas y hay 6.000 autónomos menos. A usted la noticia, ni fu ni fa, como si no fuese con su cargo.
Aun la recuerdo cuando desde la Comisión del Pacto de Toledo despotricar sobre el Gobierno en curso, de su gestión, de la poca generación de empleo, de lo precario del mismo. Con los suyo en el poder, las cosas cambiarían. La Reforma Laboral existente se iría al garete. Sacaría una nueva que redujera el paro hasta niveles mínimos, valorara y creara autónomos con altos niveles económicos,
Paro por las nubes, autónomos destruidos, empresas muertas o empobrecidas y mendicidad a partir de ayudas o regalos europeos, aún por llegar y condicionados a unas directrices comunitarias, muchas de las cuales el gobierno en el que usted participa, está en desacuerdo, incluida esa reforma laboral que desea eliminar sustituyéndola por una suya de la que nadie sabe nada y que sacará adelante al margen de los trabajadores y la CEOE.


Sra. Yolanda Díaz
Ya ha dicho, pocos días de que comiencen las negociaciones sobre la reforma que: el Gobierno legislará con o sin acuerdo y que la CEOE no tendrá «derecho de veto» porque «el veto no es diálogo», lo que usted hace si lo es. “El diálogo social puede terminar de múltiples formas”, dijo la ministra pero quien legisla es el Gobierno del que ella forma parte.
Mucho me temo que aún sigue pensando que está en la oposición. Por eso el aumento galopante del paro, el empobrecimiento del tejido empresarial y la muerte del turismo son temas que ni le interesan ni le preocupan, lo importante es una reforma laboral aunque ya no haya trabajo unos salarios muy altos aunque ya nadie pueda pagarlos un cielo en la tierra en una época de pandemia, empobrecimiento y muerte, en donde los únicos que viven bien, pero que muy bien son los que anidan bajo las calientes alas del erario público, o sea, ustedes.

sábado, 6 de febrero de 2021

Tontico, haz lo que te diga.

Hay que ver lo que gusta el poder, el sillón presidencial, la cabecera del Consejo de Ministros. Para ello, nuestro muy amado Presidente, hizo, hace y hará, lo que sea necesario. El gobierno de la Nación, la contención de la pandemia, el manejo del paro, el futuro de las pensiones, el mantenimiento de la unidad territorial, todo eso son bagatelas. Lo importante es seguir siendo presidente aunque, a la postre, el resto se vaya a la m… .

Oriol Junqueras y Pedro Sánchez
Por regla general, las cosas son lo que parecen y no hay que darle más vueltas. Lo pudimos comprobar ayer con la sumisión del PSOE frente a ERC al aceptar la convocatoria urgente de la mesa bilateral donde se tratará la amnistía de los presos condenados y la resolución de lo que denominan el «conflicto político». Ahora tenemos muy claro qué significa para el gobierno socialista-comunista el tender puentes y superar enfrentamientos. No es más que rendirse ante los que quieren la destrucción de España. El Congreso se ha convertido en un mercadillo donde se juega con la soberanía nacional y se debilita al Estado para conseguir la estabilidad gubernamental.
En el caso de los comunistas y antisistema de Podemos forma parte de una hoja de ruta que siguen al pie de la letra, dentro de la estrategia de la «spanish revolution». No puede haber «revolución» al estilo chavista sin una crisis política, económica e institucional. La fragilidad gubernamental favorece la cadena de concesiones y pasar por la trituradora los principios del PSOE. Sánchez no ha tenido otro remedio que aceptar la exigencia de una reunión tras las catalanas. La «Mesa del Diálogo» debería denominarse de la «Sumisión», porque la historia nos demuestra que las renuncias solo hacen que fortalecer a los independentistas.
Al PSOE no le importa que se hable de autodeterminación concediendo una baza electoral a ERC. La Constitución no lo permite, como tampoco la amnistía, ya que no quieren aceptar un indulto porque sería reconocer que son culpables de los delitos. El acuerdo alcanzado en el Congreso para votar el jueves a favor de la moción de los independentistas ofrece argumentos que perjudican al candidato socialista.
No le resultará fácil a Illa conseguir votos en el espacio constitucionalista cuando es evidente que el PSOE y Podemos están dispuestos a pasar página negociando temas tan trascendentes para el futuro de España. Hay quien puede creer que estamos ante una maniobra de Sánchez para ganar tiempo y luego engañar a ERC, pero la realidad es que todo indica justo lo contrario. Los equilibrios parlamentarios en el Congreso seguirán siendo los mismos a partir del 14-F y quitarle el gobierno catalán a ERC y JxCat parece bastante improbable, por no decir imposible.
Los 120 diputados de Sánchez nada pueden hacer sin el apoyo de Podemos, ERC y los bilduetarras. Otra cuestión distinta sería un tripartito con los seguidores de Junqueras y Ada Colau. Por su parte, Iglesias está en declive y necesita que su socio En Comu entre en el gobierno catalán.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Algunos están peor

En estas semanas, previas a las elecciones autonómicas catalanas, los aspirantes a ocupar el sillón presidencial de la Generalitat, se pasan los días, enmascarados, con un descaro y una desfachatez muy por encima de lo normal.
Es probable que sea eso lo que desean sus futuros votantes, embelesarse con el canto de sirenas que sueñan oír y no con la realidad en que viven.
Lo curioso de los jefes, que no se presentan, es que uno vive, como Dios, en Bélgica en un castillo que pagan todos los catalanes, otros cumplen sentencia por delitos juzgados y condenados y al resto les está prohibido ejercer en política por desobediencia reiterada de las leyes.
Pero las siglas, que no las ideas, los proyectos, el futuro es lo que prima.
Bronca entre ERC y JpC por la promesa de Borràs de activar la DUI si el independentismo supera el 50% de los votos. Ambos contra el PSC por tener un candidato impuesto desde Madrid. El PP, Vox y Ciudadanos a la búsqueda del voto útil, todos, menos Podemos cuyo jefe debe tener algún affaire en Madrid.
Todos muy higiénicos, con mascarilla y mítines en line.
El día de San Valentín y sabiendo quien rige los destinos del Club de Futbol del Barcelona y donde jugara Messi la próxima temporada, sabremos quién o quienes dirigirán la Autonomía Catalana. Confiemos que para bien ya que los augurios se presentan algo negros.

Oriol Junqueras y Pere Aragones
Un informe de la red de 'think tanks' europeos Epicenter, avalado por Antonio Tajani, muestra "la preocupación existente en la Unión Europea por la independencia de Cataluña"
"La independencia de Cataluña se podría convertir en un suicido económico". La red de think tanks europeos Epicenter publica hoy un extenso informe en el que analiza y pone cifras a una eventual independencia de Cataluña. Y las conclusiones, como ya se adivina con la frase inicial, son devastadoras..
La utópica República de Cataluña se encontraría con una deuda ingente, aranceles exorbitantes y un gasto de 40.000 millones sin tener claro sus niveles de ingreso
Si a todo esto se suma la creciente, y contante fuga de empresas catalanas a Madrid que en este último periodo ha sufrido un repunte de un 8% y supera ya las 3.600 desde el 1-O, el panorama independentista que quieren vender los partidos defensores del “Proces” se convierte en un nubarrón tenebroso de peores consecuencias que las producidas por la borrasca “Filomena”
El vicepresidente de la Comunidad de Madrid atribuye el goteo incesante a que están "espantadas por el independentismo y sus impuestos". "Vienen a Madrid a que les dejen en paz y poder trabajar"
La fuga de empresas de Cataluña a Madrid cumple ya 40 meses consecutivos en un éxodo sin precedentes en las estadísticas mercantiles y el goteo no sólo no cesa, sino que sube un 8% con respecto a 2019.

martes, 2 de febrero de 2021

Que buenos gestores tenemos

Tenemos un Gobierno excelente. Ya lo dijo el Presidente durante su campaña electoral. Prometió, nos prometió, que todo iba a mejorar. Que la nefasta y corrupta gestión del ejecutivo anterior, se iba a olvidar y con su recta, sabia y honesta dirección todo se mejoraría.
¿Recuerdan Sr. Sánchez, Sr. Iglesias? No me sean malitos y digan que sí, que continúan pensando lo mismo. Que el poder no ha nublado su vista y han obsequiado al pueblo con lo que les prometieron.

Como tiene tantos y tantos asesores y ellos si leen las noticias se habrá enterado que nuestro déficit público se multiplica por más de cuatro hasta noviembre y escala al 7,82% del PIB
Este resultado es consecuencia de un descenso de los ingresos del 5,4%, hasta los 385.949 millones de euros en los once primeros meses del año; mientras que, por el contrario, los gastos se elevaron un 10,7%
El déficit del conjunto de las administraciones públicas se ha situado en 87.603 millones de euros hasta noviembre de 2020, lo que supone multiplicar por más de cuatro la cifra registrada un año antes como consecuencia del impacto de la pandemia, por lo que escala al 7,82% del PIB, según los datos facilitados por el Ministerio de Hacienda.
También le habrán informado que tenemos el mayor colapso económico en tiempo de paz: el PIB se desplomó un 11% en 2020
La economía repuntó un leve 0,4% en el cuatro trimestre, dato que permite cerrar el último periodo del año en positivo pero que evidencia una desaceleración que pesará en el inicio de 202. Hace un año, la urbe de Wuhan acababa de ser confinada hacía apenas unos días; en España todavía no se había registrado ningún caso de coronavirus; y una de las mayores preocupaciones económicas era que el Producto Interior Bruto (PIB) español estaba en clara desaceleración tras registrar el menor crecimiento en cinco años: un 2%. Hoy, Wuhan es un ejemplo -presuntamente- de recuperación económica, social y en términos de pandemia; España se encuentra en plena tercera ola con una cifra de contagios diarios que roza los 35.000 casos; y el avance de Contabilidad Nacional publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que el PIB se desplomó un 11% en 2020, la cifra más elevada de la historia en tiempo de paz y, muy probablemente, el mayor hundimiento de entre todas las economías desarrolladas en el año del coronavirus.
Si el empleo le interesa, cosa que todos dudamos, durante su exiguo mandato, se han destruido sumaron 527.900 parados más al cierre de 2020
La subida del paro en 2020 pone fin a una racha de siete años de descensos con una tasa que ascendió al 16,13% en el ejercicio pasado, según la Encuesta de Población Activa del cuatro trimestre
En el sector privado se han perdido 749.000 empleos pese al colchón de los ERTE
La pandemia ha puesto fin a seis años de creación de puestos de trabajo en España, eleva la tasa de paro al 16,13% y machaca al sector servicios. Casi 100.000 autónomos empleadores menos y el colectivo lanza un SOS al Gobierno para que evite una sangría de ocupados con ayudas directas.
Pero ahí no terminan los males, la crisis, el temporal y la subida del impuesto de matriculación han provocado el mayor desplome en la venta de vehículos registrado en enero
Las compras cayeron el mes pasado un 51,5%, un golpe que afecta a todos los canales, particulares, alquiler y empresas, y a los coches eléctricos.
Afortunadamente usted y su Gobierno están manejando la pandemia maravillosamente bien. Ya no tenemos ni transmisiones, ni contagios, ni enfermos en las UVI y la población casi toda vacunada. Es una gran labor

lunes, 1 de febrero de 2021

Manual sobre cómo no gestionar una crisis

Desde marzo, Sanidad toma sus decisiones en base a las predicciones de Simón, muchas de ellas fallidas. Ahora niega el impacto de la nueva cepa y rechaza confinar
El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón durante una rueda de prensaEUROPA PRESS/R.Rubio.POOL Europa Press
Con más de 80.000 muertos reales por Covid, y 2,25 millones de ciudadanos y 106.248 sanitarios infectados desde marzo, España figura entre los países que peores cifras arrastran de todo el planeta en esta guerra sin cuartel contra la pandemia de coronavirus.
A lo largo de estos últimos diez meses la fiabilidad de los datos oficiales –que hablan por ejemplo sólo de 53.314 fallecimientos–, y de los diagnósticos sobre la evolución de la enfermedad ha sido ampliamente cuestionada desde numerosos sectores, e incluso ahora las comunidades, que son las que gestionan la asistencia sanitaria, critican abiertamente la estrategia de inhibición que ha adoptado el Ministerio de Sanidad para afrontar la tercera ola.
El aún titular de esta cartera, Salvador Illa, se resiste con insistencia a decretar el confinamiento domiciliario para todo el país que le piden de forma reiterada consejeros de Salud, expertos y médicos de todas las especialidades, después de que en el estallido de esta crisis de salud pública el Gobierno impusiera uno de los más duros del mundo con resultados más que cuestionables, a la vista de las estadísticas sobre la Covid-19 en nuestro país. Lo máximo que hará ahora será abrir la puerta a ampliar el horario de los toques de queda, pero «con cobertura legal».

Illa defiende con ardor –ayer volvió a hacerlo– la «cogobernanza» como un «éxito» de gestión en la lucha contra la Covid-19 durante la segunda ola, a pesar de que España ha transitado hasta la tercera con récord diario de casos diagnosticados –el viernes se contabilizaron más de 40.000–, las unidades de cuidados intensivos (UCIS) en los niveles de marzo y a punto de desbordar el pico alcanzado en noviembre –con 2.953 enfermos graves ingresados–, y la incidencia acumulada de infecciones en su nivel más alto de toda la pandemia (575 por cada 100.000 habitantes en el conjunto del país, con Extremadura superando incluso los 1.200).
Además del propio Illa, la cara sobre la que se concentra el malestar sanitario y ciudadano por la actuación y las contradicciones del Gobierno se concentra en el escudo mediático del ministro: Fernando Simón, el paradigma de cómo no ha de gestionarse una crisis de estas características y cuya dimisión o cese ya ha sido solicitada por los Consejos de Médicos y de Enfermería, así como por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM).
El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y asesor científico del Ejecutivo en lo que llevamos de pandemia ha vuelto a ser pasto de las críticas estos días por sus erráticas predicciones, después de que meses atrás, el 31 de enero de 2020, aventurara que España no iba a tener, «como mucho, más allá de algún caso diagnosticado». La realidad es que ya se encamina hacia los dos millones y medio, aunque hay muchos más que no han sido diagnosticados y, por tanto, no aparecen reflejados en las estadísticas oficiales.
Hace apenas unos días, el 11 de enero de este año que acaba de comenzar, el controvertido portavoz sanitario del Gobierno volvía a situarse en el diana de todas las críticas, al restar importancia al posible impacto de la nueva cepa británica que azota a todo el continente europeo en la eclosión de contagios que está sufriendo España, una tesis mantenida por el ministro ayer mismo de nuevo, que aseguró que apenas se han detectado cien casos imputables a esta mutación y unos cientos que se encuentran bajo sospecha, aún no confirmados.
Una «frivolidad» más

Simón también responsabilizó a los ciudadanos de los contagios que se están registrando por interactuar durante las navidades, sin que el Ministerio hiciera nada previamente para impedirlo. Este impacto «marginal» de la cepa británica del virus SARS-CoV-2 podría no serlo tanto. Expertos y firmantes de la crítica carta publicada en «The Lancet» en la que pedían una auditoría independiente de la gestión de la crisis, entre los que figuran José María Martín Moreno y Joan Carles March, han apuntado que incurrir en ese error es una «frivolidad» y que la variante podría estar más extendida de lo que se ha dicho desde instancias oficiales.
La frase de Simón es una perla más de las muchas que ha divulgado a lo largo de la crisis. El paso de los días ha terminado confirmando que muchas de sus predicciones, en las que se basa Sanidad para actuar contra la Covid, eran un error. También recientemente, el pasado 28 de diciembre, el director del CCAES aseguró que «podríamos estar claramente en una fase de estabilización de la tendencia». Desde entonces, los contagios no han parado de crecer. Días antes, también en diciembre, expuso su creencia de que el crecimiento de contagios iba a ser «relativamente lento». Los fallos a la hora de anticipar la tercera ola también se produjeron en olas las anteriores. Poco antes de que eclosionara del todo la segunda, el 15 de octubre, apuntó que «da la sensación de que podríamos estar en la fase de estabilización previa a un posible descenso».

El pico llegó unos quince días después y llevó a todas las autonomías a improvisar medidas de control por su cuenta ante la inhibición del Ministerio de Sanidad. Pese a la escalada de casos que ya se registraba entonces, el 10 de septiembre Simón aseguraba que «en los últimos días parece ser que hay una desaceleración y podríamos estar incluso ante una estabilización», y el 21 de septiembre, sostenía que, en su opinión, la segunda ola no iba a tener un impacto tan grande».
Los errores del portavoz científico fueron también una constante en verano y, sobre todo, en las fases previas a la explosión de la pandemia. El 27 de julio sostuvo que no creía que España estuviese en ese momento en una segunda ola ni que sufriera una transmisión descontrolada del virus. Justo entonces, los rebrotes empezaron a extenderse.
El 23 de febrero, aseguraba que España estaba teniendo un control claro de la situación: «No hay casos, no hay circulación del virus», afirmaba. El 1 de marzo, poco antes de que el Gobierno se viera en la obligación de declarar la alerta y declarar el estado de alarma, subrayaba que «podemos evitar prácticamente todos los contagios porque no hay circulación del virus». El 8-M, día de las concentraciones feministas, llegó incluso a apuntar que «no tenemos una situación en la que a nivel país se pueda pensar en una transmisión generalizada y descontrolada, ni muchísimo menos». El 17 de marzo, proclamó que «da la sensación de que se ralentiza un poquito», y el 22 hablaba de «una estabilización de nuevos casos». Ese mismo mes, los hospitales de todo el país empezaron a colapsarse, llegando a verse escenas dantescas, con centenares de enfermos en urgencias, plantas y UCIS.