Tuvo que llegar ella al poder para ocasionar la catástrofe.
En cuanto al macho alfa le dio por salir del Gobierno impuso en su puesto de Vicepresidente a ella, a la gran rectora del Ministerio de Trabajo a quien había alcanzado el mayor paro de toda la historia de España. Ella, desde su puesto de mando y relevancia, no solo iba acabar con la reforma laboral, también con el desempleo; con su excelente labor no solo se reflotaría la Seguridad Social sino a bajaría el paro y subirían los sueldos.
El órgano guardián de las pensiones se deja en caja más de 500 millones al mes hasta febrero respecto a la pre-pandemia.
Las cuentas de la Seguridad Social siguen empeorando sin remisión. A los rectores del organismo no les gusta oír hablar de quiebra. Aducen que el Estado siempre podrá socorrer su deuda o financiarla de ser necesario, pero el hecho es que desde septiembre de 2012 los números negros se tornaron en rojo sin remisión y el sistema supera los 85.000 millones de deuda y cerrará en los 100.000 millones al no computar ya los préstamos del Estado en el pasivo de la Tesorería.
Pese a estos negrísimos horizontes las áreas sociales, en manos de Podemos y sus miembros, perdón miembras, siguen haciendo cambios de fichas y personas dentro del Gabinete, solo para mostrar lo bien avenidos que están, lo mucho que se aman y como llevan a rajatabla lo que firmaron en su día.
En su ambición de perpetuarse en el poder no se dan cuenta que la economía se hunde, la Seguridad Social está quebrada. El paro en los niveles más altos de la historia, el gasto público desbocado, varias generaciones de jóvenes sin futuro y la tercera edad que soño en un final tranquilo y sosegado ve un futuro incierto y una gestión nefasta de aquellos políticos que juraron arreglarlo todo, pero que no están cumpliendo nada.












